Historia de la familia Reyes

El desembarco de la familia Reyes en el mundo del tabaco se remonta al año 1910, cuando D. Alcedo Reyes inicia la siembra de tabaco en una pequeña finca de 200 Tareas . La plantación es heredada por su hijo Julio Samuel, quien mantiene la tradición y el amor al tabaco. Fueron años difíciles, con muchas dificultades para cualquier tipo de cultivo, y el tabaco no era una excepción. Había que esperar a la época de lluvias para lanzar las semillas al campo abierto, siendo tratadas, previamente, con cenizas para su desinfección. La cosecha obtenida de cada siembra era vendida por Julio Samuel Reyes a compañías exportadoras dedicadas a la compra de café y tabaco.
Alrededor del año 1950, Priamo Reyes, hijo de Julio Samuel, decide seguir los pasos de su abuelo y de su padre, dedicándose a lo que ya era una razón de ser en la familia Reyes, el cultivo del tabaco. La constante dedicación de Don Priamo, su empeño en ampliar las plantaciones, adquiriendo finca tras finca, y su afán en mejorar la producción, lo convierten en un ejemplo digno de admiración.
En la década de los años cincuenta, la semilla que se sembraba era de Olor dominicano, y no es hasta 1962, con la llegada a la isla de las primeras semillas cubanas, cuando se transforma el cultivo del tabaco. En este momento, surge la figura de D. Priamo, quien junto a otros agro empresarios, se convierte en pionero en la investigación y siembra de dichas semillas. A partir de entonces, se cambia la forma de realizar la siembra, creándose los primeros semilleros o canteros, para, después, hacer el transplante de plántulas , en vez de lanzar las semillas al campo. Se abandona amarrar las hojas de tabaco en sartas, y se comienza a usar el cujes, donde los tallos son cosidos con hilos y agujas, evitando de esta forma rotura en las hojas.
La enorme experiencia en el cultivo y la preparación de tabaco, conduce a la familia a fabricar cigarros, sin abandonar lo que siempre ha sido su tradición, el cultivo y manejo de la materia prima.
La extensión de terreno ubicado en las mejores zonas para el cultivo del tabaco, los métodos de procesamiento y el envejecimiento del mismo, hacen que la calidad y variedad de vitolas producidas por los Reyes sean de las mejores y más conocidas de la República Dominicana.
En la actualidad, tres generaciones de Reyes están involucradas en el cultivo y fabricación de cigarros: D. Priamo Reyes, sus hijos Priamo Jr., Emilio, Leonardo, Juan y Augusto, y su nieto Marlon, hijo de Emilio.
Cada cigarro que sale de las fábricas que los Reyes mantienen en el corazón del Cibao, lleva impregnado el lema de la familia: "fabricar un cigarro es un arte al que hay que dedicarle tiempo y amor para poder obtener el resultado deseado y, de esta manera, poder ofrecer al cliente lo que en realidad desea".
Una de las consecuencias de esta visión es la variedad de marcas que producen para beneficio, no solo de los amantes de los cigarros Premium, sino también de los coleccionistas de anillos. Los Reyes dedican a su diseño la misma atención con la que se elabora cada uno de los cigarros a los que van unidos. Si para los Reyes cada cigarro es su obra de arte, el anillo que lo acompaña no puede ser menos. La riqueza de motivos y metáforas que nos adelantan el nombre de la marca, la abundancia cromática, la diversidad de formatos, la calidad de impresión, son cualidades que podemos encontrar en cada uno de los anillos de las labores producidas por los Reyes (Rey de Reyes, Biarritz, Flor de los Reyes, Los Reyes, Fittipaldi .........).